sábado, 19 de enero de 2013

Intiempos


 Las hojas duermen un sueño imposible
- a orillas de la vereda -
donde martillean las soledades
que acompañan al implacable,
como si fuera el tiempo.
Y vos te remontás, sos cometa de la primavera,
hombre que latís en mi torrente.
Y vuelvo al tiempo de las vendas
que arrancan las sombras de tus ojos,
de tu azul, de tus grandes manos,
tus hombros de caballito en el jardín del encierro;
donde los pájaros cuelgan de los árboles,
volando a vos por los cielos del Uruguay.
 Pero vos sos el norte ahí, o en ésa cama árida,
gotas chiquitas que no cesan de doler.
Acaso al intentar ver la ventana,
la mañana se tragara tu dolor
como una gran boca piadosa.
Me decís a nombre, me repetís el amor,
y mis manos quieren ser palomas en tu espalda,
pero solo son manos, que no te pueden cubrir,
y se miran las dos, se miran,
como ojos de almas llenos de la imposibilidad,
goteando tristes como pétalos de flor arrancada.
 
   

Quietud


Había un tiempo dice mi madre
-que habla con el tiempo al costado-
que el Uruguay no tenía segundos ni nada,
que todo se había ido,
menos el Uruguay que no podía
salir para ningún lado,
pero dice que hasta los peces se habían ido.
Lo dice así, con el tiempo que la mira
sin decir nada y con cara de siempre.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Cerraduras


El trajo todos los silencios
a mis labios,
los dejó húmedos
de sonidos secretos.
Clavó una cerradura
en mi boca.
Selló sin beso, las puertas
de mi canto.
Aún se siente el sonido
de las campanas antiguas
que repiquetean sin parar,
sin callar.
Ésas campanas
como labios endurecidos
a hierro del silencio.
Son una mueca en la risa
del nocturno.

martes, 4 de septiembre de 2012

Historia de amor


Hay un amor cantando
entre mi muslo y tu mano,
la primavera elige lugares extraños
para florecer.
Hay en tus dedos una canción de pájaro,
mi muslo se enamoró de tu mano,
besa tu caricia en el silencio
hasta estremecer
el aire.
Mi muslo y tu mano tienen
su propia historia de amor,
liberan sus propios pájaros,
bailan su inventado ritmo
danzante,
palpan su momento
terminable.
Hay un amor musicando
entre mi muslo y tu mano
su tiempo de redonda,
su tiempo de semicorchea,
y la clave de sol,
se recuesta en un pentagrama
de madera.
La noche elige lugares extraños
para amanecer,
y entre mi muslo y tu mano
hay un amor cantando.









sábado, 25 de agosto de 2012

Mariposa 1


Nadie sabe lo corta que puede ser
la vida de una mariposa,
que fenece antes de ser.
Ella misma, la mariposa,
queda sumida en el asombro
de su existencia corta.

Silencio


El silencio grita que me calle
y sea vuelta de ojos
por dentro,
la voz que no debe ser
figura, por fuera
de mis párpados.
El silencio grita tanto
que no sé qué hacer.

Sostenes


El techo es un desgarro
 sostenido por la mano,
sostenida por el brazo,
sostenido por el hombro,
sostenido por la espalda,
sostenida por las piernas,
que se quiebran y caen,
sosteniendo el suelo,
que se abre sin parar.