Empapelada ahí va la rabia
con formulario de fila en otra,
y en la colérica de ésta oficina
faltóle la rúbrica de la iracunda.
Pagád!- le dicen- y quejáos en otra,
pero desatados ya los demonios
van piso arriba de los dolores.
En torbellino loco de la furia
va al paso siguiente de la sinpaciencia.
Y ahora sellád!- piden- ¡que burocracia!
Mientras observa desatinos el espectante,
piensa con ansias:
-vamos, hablád ahora maldecimientos!
Más contrariada la fatigada
se aleja presta la muy odiosa.
-¿Acaso buscabais ternuras abandonadas?
miércoles, 27 de junio de 2012
La criatura
La criatura caminaba absorta
tras la ansiada,
su adoración rutilante
allá,
cerca del cielo;
errante y misteriosa.
Siente que la nombra,
y la busca entre todas,
teme perder su rastro,
desespera.
Estira su brazo
tomándola felíz
entre sus manos.
La arrancada palpita
en su estertor final,
y queda ciega.
Luminosa en el cielo
y ahora es un sol negro.
La criatura es dueña triste,
del hueco que ocupa
su mirada.
Contrariada y sin adoración,
es tan sólo un vacío,
persiguiendo nada.
tras la ansiada,
su adoración rutilante
allá,
cerca del cielo;
errante y misteriosa.
Siente que la nombra,
y la busca entre todas,
teme perder su rastro,
desespera.
Estira su brazo
tomándola felíz
entre sus manos.
La arrancada palpita
en su estertor final,
y queda ciega.
Luminosa en el cielo
y ahora es un sol negro.
La criatura es dueña triste,
del hueco que ocupa
su mirada.
Contrariada y sin adoración,
es tan sólo un vacío,
persiguiendo nada.
domingo, 24 de junio de 2012
A Julio Castro maestro
Crepita la oscuridad se va la sombra
cuando al distraído le duele la olvidada,
Patria que estabas en las mañanas sola,
voz de tu voz, en todas ésas almas.
Crepita de amanecer, se hace soleada.
¿Acaso me explicaste cómo hacer sin vos,
dentro de vos, como una sombra sola?
Estállas de la luz de Julio Castro,
ciego de esperar y queriendo venir tanto,
a vivir el amor del encontrado.
Ah Justicia que llorás,
con una mano atada!
por no llegar a tiempo ésa mañana.
Sintiendo el crepitar
de la Patria secuestrada.
Que no calla
cuando al distraído le duele la olvidada,
Patria que estabas en las mañanas sola,
voz de tu voz, en todas ésas almas.
Crepita de amanecer, se hace soleada.
¿Acaso me explicaste cómo hacer sin vos,
dentro de vos, como una sombra sola?
Estállas de la luz de Julio Castro,
ciego de esperar y queriendo venir tanto,
a vivir el amor del encontrado.
Ah Justicia que llorás,
con una mano atada!
por no llegar a tiempo ésa mañana.
Sintiendo el crepitar
de la Patria secuestrada.
Que no calla
sábado, 23 de junio de 2012
Llaman
Cuando se quiebra el día
es cuando más pasa,
y les pregunto si llaman
desde el fondo de la tierra,
si surgen entre la hierba
recordando su presencia,
si sus pájaros vuelan
con sus voces de ala,
si su flor desparrama
los pétalos de ausencia.
Les pregunto incansablemente
desde la oscura desvelada.
Espero sus respuestas,
por éso se me abre la mirada.
Y no sé en que momento
el universo eclipsa,
cuando la noche se filtra en mi sol
y la luna se acomoda en la ventana.
Entonces me preguntan,
cuando se quiebra el día
que es cuando más pasa:
cuándo salen de la tierra,
cuándo dejan de ser ausencia,
cuándo se suelta su voz
y se desata su ala,
cuándo les devolvemos
a sí mismos, a sus nombres,
a su flor completa.
Entonces mi silencio sangra
y sólo puedo esperar como ellos
a que sean iluminados de toda oscuridad.
Hasta ahora, hasta mañana
Pétalo
Fino sería del del sentir la flor o pétalo camino a su abandono,
ya ausente de su íntegro, caído cae, cayendo, al suelo abajo!
Agudo, del percibir estrépito, el súbito del movimiento, inexorable,
hacia la grave gravedad, precipitada al abismo que sin ojos ve.
Qué cinestesia? cuál sentido a la profunda?
su inmóvil despedazada en sin-huesos, con fracturas expuestas,
alma quebrada, así yace el pétalo!
En pavoroso estruendo silencioso su fin ingrato,
sin pertenecer ya más a flor ni a la sola de su ser.
Oh! la terrible del corazón arrancado en el pleno del latir.
Pétalo del caer temprano, siendo parte aquella hermosa
o el suave contra boca besando labios!
Oh! el aroma aspirado del que deja celebrando antes de ser sola,
volvé pétalo a la completitud de vos!
ya ausente de su íntegro, caído cae, cayendo, al suelo abajo!
Agudo, del percibir estrépito, el súbito del movimiento, inexorable,
hacia la grave gravedad, precipitada al abismo que sin ojos ve.
Qué cinestesia? cuál sentido a la profunda?
su inmóvil despedazada en sin-huesos, con fracturas expuestas,
alma quebrada, así yace el pétalo!
En pavoroso estruendo silencioso su fin ingrato,
sin pertenecer ya más a flor ni a la sola de su ser.
Oh! la terrible del corazón arrancado en el pleno del latir.
Pétalo del caer temprano, siendo parte aquella hermosa
o el suave contra boca besando labios!
Oh! el aroma aspirado del que deja celebrando antes de ser sola,
volvé pétalo a la completitud de vos!
Pregunto
Cuando me lees:
¿Desnudás la palabra?
¿La acomodás?
¿Cómo mantel en tu mesa?
¿Bebés del vino suave?
¿Descansás penas?
¿Acaricias tus libros?
¿Jugás con el mosaico de mis verbos?
¿Atrapás tiempo?
¿Armás la poesía en mi silencio?
¿He llegado de improviso en noche cerrada?
¿Acaso poblé un segundo tu mañana?
¿Quién no sabe que la lluvia es mojada?
¿Pero vos sabés que puede ser muy seca,
si en los huesos va impregnada?
¿Desarticulás lo que no puedo?
¿Me das un tilde allí dónde faltaba?
¿Podés ser un toque de sombrero?
¿Alguna fibra conmovió tu alma?
¿Me hablarás por dentro y dejarás
de ser un silencio que se calla?
¿Las preguntas, están mal preguntadas?
Mi compañera
Dejádme recoger mi tristeza en ésta noche,
que vuelan los recuerdos como una mañana,
trepando en el lecho del ensueño
donde van perdidas mis nostalgias.
Que no caiga en gotas por mi cuerpo,
que se quede como broche en alma,
buscando dentro de los cráteres oscuros,
que no le hable una alegría mundana.
Quedando vaporosa como un manto
ya fuera azul, ya fuera ámbar.
Que obre en ésta noche la criatura ebria
bebiendo los tiempos, creciendo en la hierba
y así deshilando sus hilos de plata.
Peina mi cabellera con dientes de león
filosos corales desatan caracolas
que trepan y envuelven sobre las espaldas.
Dejádme
recoger mi tristeza en ésta noche,
en que
las alboradas nacientes son algas.
Enredadas
en mis dueñas de que soy camino
vestida
de hiedra que en frescor aplaca.
La
dormida cálida va sin sus abrazos,
tiembla
de temores, delira pasiones,
desvela
de esperas tanta madrugada;
en mis
blancas manos se sostienen pliegues
y va la
tristeza vestida de enagua.
Ah! la
cabellera libre sin tocado
perfumando
el aire del recuerdo mío,
se abre
en mil lenguas dispara suspiros, vuelve
en mi
sino y en éste murmullo, yo ya soy callada.
Ah! te
beso fresa mi triste tristeza
es amante
fiel de mi noche helada.
Voládme
de pájaros, yo sé de las mieles y de las amargas!
Dejádme
recoger mi tristeza en ésta noche,
levad
soles negros que velan las almas.
Ah! ¿qué
flores bebiste de mi entraña?
¿cuál
cáliz degustó tu boca grana?
Se abren
las flores se vierte la sangre,
la
alquimia majestuosa fusiona con pieles.
Dejádme
entonces con mi amada triste!
en ésta
tiniebla me entrego a su seno
para ya
ser suya como me lo pide.
¿No oís
vosotros el ruego de la extraña oscura?
silba
como viento, ruge como mares,
abraza la
roca, sacude el oleaje,
danza su
melena y envuelve en su torre,
irrumpe
en ventanas mostrando siluetas,
y guiñan
los astros que advierten su paso;
llega
presurosa, es la gran señora clamando mi nombre.
Dejádme
recoger mi tristeza en ésta noche,
está de
volados, presume de arcángel,
húmeda
del rocío de mis cuencos tristes.
Los
racimos vierten uvado licor,
las viñas
del cuerpo sembraron dolores,
con sabor
de vino, con calor de sangre.
Ah! que
soy oleaje y ella es la espuma
que
quiebra la calma de las noches suaves.
secretos
de angustias el amor de amores.
Ah! que
hada tan triste en que va mi noche.
Escudriña
ojos va lamiendo soles,
se torna
tan dulce y se acerca pronta
besa los
olvidos, pero no descuido:
que se
vuelve áspid y se enrosca en mi,
que clava
sus dientes en mi carne triste,
son dagas
con nombre bordando en mis flores.
Dejádme
recoger mi tristeza en ésta noche,
observád
vuelca triste por todos rincones,
que busca
mi sombra y llama a mi nombre,
que evoca
caricias de mi mano inerte.
Por todo
os digo: dejádme tenerla como canto o risa,
como niña
débil, como plata luna, como roca fuerte.
Ah! sol
de los soles fortuna poseo yo como ninguna,
que acuno
en mis brazos las nostalgias suyas.
Ah!
¿dónde comienzan y dónde es que expiran?
Védla que
triste en que va mi amarga
se enreda
en el cuello cuida no ser fruta,
desdeña
abandonos y teme la engulla.
Ahora
silenciosa se duerme a mi lado,
está
vuelta un ángel recuesta cansancio.
Mirád me
sonríe con su mueca-risa!
¿cómo
dejarla sola fuera de mi orilla?
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