sábado, 25 de agosto de 2012

Mariposa 1


Nadie sabe lo corta que puede ser
la vida de una mariposa,
que fenece antes de ser.
Ella misma, la mariposa,
queda sumida en el asombro
de su existencia corta.

Silencio


El silencio grita que me calle
y sea vuelta de ojos
por dentro,
la voz que no debe ser
figura, por fuera
de mis párpados.
El silencio grita tanto
que no sé qué hacer.

Sostenes


El techo es un desgarro
 sostenido por la mano,
sostenida por el brazo,
sostenido por el hombro,
sostenido por la espalda,
sostenida por las piernas,
que se quiebran y caen,
sosteniendo el suelo,
que se abre sin parar.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Nenúfares de Krasnodon


 A los Jóvenes komsomoles que lucharon contra los nazis en el pueblo de Krasnodon

 Brotan los nenúfares en los lagos
 y surcan el agua transparente
 que duerme un sueño largo.
 Son cabellos de niño
 enraizados a las profundidades;
 a los abismos cortos de una vida.
 Asoman los nenúfares,
 cual gran vestido blanco
 estrenando a sus lunares.
 Son ovillos sedosos reposando
 en la superficie que vuela
 a viento de sus rostros.
 Vienen de un mar que no renuncia,
 salpicados por el carmesí
 de una desgracia.
 Por doquier se tornan
 flores navegantes,
 o mechones de niño peinados
 por los llantos de la historia.
 Brotan los nenúfares
 sosteniendo hilos de escasa luz,
 bajo un cenit sosegado
 por una calma, que ya no existía.
 Viajan templados por la resistencia,
 iluminando la oscuridad callada.
 Son escudo contra los hostiles
 Son las danzantes almas
 Son las flores niñas de las aguas
 Florecen los nenúfares en Krasnodon,
 y no se sabe si son trinchera de niños o de flores,.
 que emergen triunfantes de las aguas.


domingo, 12 de agosto de 2012

Médicos


Los médicos son una poesía científica y a veces hasta humana.
Es difícil juntar las dos, pero hay veces que lo hacen.

viernes, 10 de agosto de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

Conversaciones con mi alma


Ya no puedo sostener tu pie,
y tampoco a tu distante. 
Mis labios se han callado,
se oye un silencio gritado
desde los jardines mustios
de la espera.
Mi alma corona flores
de tu ausencia,
se esparce como dedos infinitos
que no son contenidos;
se torna un lago seco en el invierno.
Las estaciones le dicen que se marche,
le dicen a ella a misma
a mi alma: vete!
deja ya de usar nuestros vestidos,
olvida lo que no has tenido!
Pero ni a mi quiere escucharme.
Ella permanece en la espera,
prendida de tu beso dormido
que amaneció en mi boca,
prendida del temblor de tu cuerpo
vibrando al borde de la luna.
Eres mío, grita, sólo mío!
Y espera, siempre espera.